HACIA DÓNDE SE MUEVEN LAS TENDENCIAS DE VINOS EN ESPAÑA

HACIA DÓNDE SE MUEVEN LAS TENDENCIAS DE VINOS EN ESPAÑA

El vino está de moda en el segmento de la población joven y adulta (es decir, con la relativa estabilidad emocional, socio laboral y económica), que nos sirven para valorar las distintas tendencias donde el vino es la bebida ideal e indispensable en diversos contextos. Eso sí está claro, parece que el consumo de vino no será como el de nuestros mayores. Calidad sustituye a cantidad, y aunque puede que tomemos menos vino por persona al año (ahora mismo somos el 5º país consumidor cuando hace 30 años éramos los 2º). El consumidor entusiasta o winelover que dirían los entendidos actuales, (el vino se internacionaliza) se diferencia en nuevos patrones de comportamientos.

Existen una serie de líneas que pueden ayudar a diferenciar cuál podría ser la llave para dar con el consumidor que denomine los targets de venta en el sector. En el gusto va la variedad y aunque no se puede establecer una generalización, se puede trazar un esbozo de las tendencia más al alza, y sobre todo lo que más valora o busca el consumidor final cuando compra o pide un vino en una barra de Bar o en un Restaurante.

  • La sinceridad del vino. El consumidor aprecia la honestidad aromática de los jóvenes, con intensidad de color y una explosión de fruta en boca, también gusta mucho la presencia de madera (los famosos roble de Ribera del Duero o envejecido en barricas sobre todo si son nuevas). También existe la tendencia hacia ciertos vinos que hayan tenido su crianza adecuada en madera y sigan teniendo un recorrido frutal, abandonando la tendencia de los años 80 donde predominaba la madera por encima de todo. En los vinos de corte moderno de crianza ,que es así como se le llaman, abundan los aromas empireumáticos y especiados, es decir aquellos que gráficamente nos recuerde a vainilla, cacao, torrefactos, o almendras tostadas, donde la nariz tiene tanto poder de olores como para deslucir a los robles.

  • No existen vinos, ni mejores ni peores, sino distintos. Hasta hace no mucho tiempo, existía una escala de gusto y preferencias. Parecía que un vino blanco era un coto cerrado sólo para público femenino o de personas que desconocían el mundo del vino y lo tomaban como primera opción. Nada más lejos de la realidad; todo un Cliché. La calidad y complejidad de los blancos y rosados nada tiene que envidiar a otros tintos, o a estos consumidores que sólo por tomar crianzasreservas no te sitúan en un plano superior de avanzado consumidor, como si fueran un maestro del vino.

  • La buena relación calidad/precio. Sujetos a capricho de cada cual y condicionantes del precio bolsillo, el español medio no es partidario de desembolsar grandes cantidades de dinero por una botella. Aprecia la calidad pero tal como está la economía no se está para derrochar.

  • Hacia las variedades autóctonas. En un contexto global donde cada vino compite a escala internacional asistiendo a grandes ferias mundiales (Prowine-Alemania), el consumidor busca la calidad e identidad del terruño, bodega y zona de producción. Es este punto la calidad de las variedades autóctonas o tradicionales, son la principal referencia a tener en cuenta. Buscamos recuperar las propias raíces y bucear en la antropología cultural de nuestros ancestros, si además es una bodega muy tradicional o particular y una historia detrás serÍa la combinación casi perfecta.

  • Enoturismo como gancho. Tan demandado ahora una escapada o un fin de semana para los urbanitas, como imprescindible o liberador. Acercarse a una bodega, para conocer su historia, sus tipos de vinos, comer allí mismo, o en algunas disfrutar de algún tratamiento corporal. Estas experiencias son las que salen ganando muchos adeptos al vino y hacen que se llenen de recuerdos inolvidables.

  • Respeto a la Naturaleza. El vino que no hay que olvidar que proviene de la tierra, tiene una simbiosis esencial con la naturaleza en el proceso natural de la fermentación. La apuesta por vinos de agricultura ecológica y más aún de vinos de características biodinámicas, encuentran una gran respuestas en estos consumidores de conciencia medioambiental.

  • Cenas de amigo en tu casa o en la mía. Algunos consumidores, están ya un poco cansados de los precios tan abusivos que se dan tanto en barras como en restaurantes, y optan por una velada entre amigos, donde no se encorsetan tanto los vinos que tenemos que ver en una carta y que te subirían mucho la cuenta y optan por la compra de vinos en tiendas especializadas donde a la alarga se ahorra un dinerito. Además siempre está bien visto llevar un vino a casa del los anfitriones y disfrutarlo sin condiciones.

  • A golpe de Tablet o Smartphone. El nuevo consumidor está más instruido, lee, se documenta más y contrasta informaciones gracias a las nuevas tecnologías. Ya existen aplicaciones móviles, que con una simple fotografía del vino te informa al detalle de todo, u otras donde tú puedes dejar tu opinión y contrastarlas con los demás.

  • Nuevos diseños y nomenclaturas en las botellas. El sector del vino ha pecado de ser demasiado purista en cuanto a envases y sus formatos. Han cambiado las tendencias y ya sólo se resisten los más clásicos (crianza, reservas y gran reservas de algunas bodegas). Cada vez son más frecuentes lo vinos de autor, tapones de silicona o de cristal, etiquetas mucho más atractivas y atrevidas que tan buenos resultados están dando a algunas bodegas, etc.

 

 

Verum Vinum

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